En la Unidad de Endocrinología del Hospital Sanitas CIMA, contamos con un equipo médico especializado en la prevención y tratamiento de la Obesidad tipo 3. Cada vez son más las personas que deciden ponerse en manos de un especialista en endocrinología para cuidar su peso y su salud.
Hoy sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, influida por factores genéticos, metabólicos, psicológicos y sociales. Por eso requiere un abordaje integral que vaya mucho más allá de la dieta y el ejercicio.
El objetivo no es solo perder peso, sino mejorar la salud metabólica, física y emocional, recuperar la energía y reducir el riesgo de enfermedades asociadas.
La obesidad se clasifica según el Índice de Masa Corporal (IMC), que se obtiene dividiendo el peso (en kilos) entre la altura (en metros) al cuadrado.
Cuando el IMC es igual o superior a 40 kg/m², o mayor de 35 kg/m² con enfermedades asociadas (como diabetes tipo 2, hipertensión o apnea del sueño), se considera obesidad de grado 3 o obesidad mórbida.
Sin embargo, el número no lo explica todo.
El diagnóstico debe tener en cuenta también la distribución de la grasa corporal, la presencia de complicaciones metabólicas, el estado emocional y la calidad de vida. Cada persona es única y necesita una evaluación personalizada para definir el plan terapéutico más adecuado.
La obesidad puede afectar a diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Entre las complicaciones más habituales se encuentran:
Además de aumentar el riesgo de enfermedad, la obesidad puede provocar fatiga, dolor articular, dificultad para dormir y alteraciones del estado de ánimo, reduciendo la calidad de vida y la autonomía.
Buscar ayuda médica no es una cuestión estética, sino una decisión de salud.
El primer paso del tratamiento es adoptar una alimentación equilibrada, flexible y sostenible.
El patrón más recomendado es el de dieta mediterránea, basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, carnes magras y aceite de oliva como fuente principal de grasa.
Se recomienda limitar los azúcares, ultra procesados, alcohol y sal, e hidratarse correctamente (1,5 a 2 litros de agua al día).
La idea no es hacer dietas restrictivas, sino aprender a comer mejor, reconectando con las señales del cuerpo y recuperando la relación saludable con la comida.
En algunos casos, el endocrinólogo puede indicar tratamiento farmacológico para ayudar a controlar el apetito, mejorar el metabolismo y facilitar la pérdida de peso, siempre dentro de un plan integral supervisado.
Tratar la obesidad no consiste solo en “comer menos y moverse más”. El éxito depende de un enfoque multidisciplinar en el que participen endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos y, cuando es necesario, cirujanos especializados.
El apoyo psicológico y educativo es esencial para mantener los cambios a largo plazo y comprender que la obesidad no es un fallo de voluntad, sino una condición médica que necesita tratamiento, seguimiento y acompañamiento continuado.
De esta manera, se busca que la persona pueda ir mejorando paso a paso y que esa inercia le ayude a verse mejor y a desear nuevos avances que le permitan controlar su obesidad.
En la Unidad de Endocrinología del Hospital CIMA contamos con un equipo médico especializado en el tratamiento de la obesidad y otras alteraciones metabólicas, con un enfoque integral para mejorar la salud y el bienestar del paciente.
Todas las mujeres nacen con óvulos en sus ovarios, pero su cantidad es finita, lo que quiere decir que el número de óvulos va descendiendo hasta que terminan ...