Hospital Universitario CIMA Barcelona

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ESPECIALIDADES MÉDICAS ADULTAS Y PEDIÁTRICAS.

Blefaritis

Contenido validado por: Dr. Elío Diez-Feijóo Varela

Blefaritis

 

La blefaritis es una inflamación crónica o recurrente del borde palpebral, es decir, la zona del ojo donde nacen las pestañas. En esta área se localizan glándulas que producen componentes esenciales para la estabilidad y calidad de la película lagrimal, fundamental para la protección y lubricación de la superficie ocular.

En la Unidad de Oftalmología del Hospital Sanitas CIMA, contamos con un equipo médico especializado en el diagnóstico y tratamiento de la blefaritis.

¿Qué es y qué tipos de blefaritis hay?

Cuando estas glándulas no funcionan de forma adecuada, pueden producir secreciones anómalas que favorecen la irritación, la inflamación y la aparición de molestias oculares. Desde el punto de vista clínico, la blefaritis se clasifica principalmente en dos tipos, aunque en la práctica ambos pueden coexistir en un mismo paciente:

Blefaritis anterior

Este tipo de blefaritis afecta a la parte externa del párpado, concretamente en la base de las pestañas. Suele estar relacionada con la proliferación de bacterias habituales de la piel o con afecciones dermatológicas. Entre los signos más frecuentes se encuentran enrojecimiento, descamación y sensación de cuerpo extraño.

Este tipo de blefaritis puede provocar también adherencias en las pestañas al despertar y una mayor sensibilidad ocular, especialmente en ambientes secos o con polvo.

Blefaritis posterior del párpado

Se origina en las glándulas situadas en la cara interna del párpado, conocidas como glándulas de Meibomio. En estos casos, puede presentarse el párpado inferior inflamado, sensación de ardor ocular y alteraciones en la calidad de la lágrima. Este tipo se asocia con mayor frecuencia a disfunción de las glándulas palpebrales.

Ambos tipos pueden coexistir y presentar síntomas similares, lo que refuerza la importancia de una evaluación oftalmológica precisa.

Causas y factores que aumentan el riesgo

La blefaritis no tiene una única causa, sino que suele ser el resultado de la combinación de varios factores. Entre los más habituales se encuentran los siguientes:

  • Alteraciones en las glándulas del blefaro, es decir, del párpado, que producen una secreción anómala.
  • Presencia de microorganismos en la piel del borde palpebral.
  • Afecciones cutáneas como la dermatitis seborreica o la rosácea.
  • Ojo seco y desequilibrios en la película lagrimal.
  • Uso prolongado de maquillaje ocular sin una higiene adecuada del párpado.

Además, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollar blefaritis, como la edad adulta, los antecedentes de enfermedades dermatológicas o la exposición continuada a ambientes con polvo, humo o contaminantes.

Afortunadamente, no se trata de una patología contagiosa, pero sí puede ser recurrente si no se adoptan las medidas de control necesarias a largo plazo.

¿Cómo se diagnostica la blefaritis?

El diagnóstico de la blefaritis es fundamentalmente clínico y lo realiza un especialista en oftalmología. Durante la consulta, el profesional examina los párpados y las pestañas mediante instrumentos de aumento para valorar signos de inflamación, descamación o alteraciones en las glándulas.

En algunos casos, puede ser necesario evaluar el estado de la película lagrimal o descartar otras patologías oculares que produzcan síntomas similares. No suelen requerirse ninguna prueba compleja, ya que la exploración directa suele ser suficiente para identificar la afección y su tipo.

Un diagnóstico temprano permite establecer medidas de control que ayuden a reducir los episodios y mejorar el bienestar ocular del paciente.

Tratamiento para controlar la blefaritis

Para tratar adecuadamente la blefaritis es fundamental el control de los síntomas y la prevención de recaídas, ya que en muchos casos se trata de una condición crónica. Por tanto, el tratamiento debe estar siempre indicado y supervisado por profesionales.

Higiene palpebral

La limpieza regular de los párpados es una de las medidas más importantes. Mantener una correcta higiene del borde palpebral ayuda a reducir la inflamación y la acumulación de secreciones.

Control de factores asociados

En pacientes con enfermedades cutáneas o disfunción de las glándulas palpebrales, es necesario tratar estas condiciones de forma conjunta para mejorar la evolución de la blefaritis.

Seguimiento oftalmológico

El seguimiento periódico permite adaptar las pautas de control según la evolución clínica. En casos persistentes, el especialista puede valorar opciones adicionales siempre basadas en la evidencia científica y las guías clínicas vigentes.

Es importante destacar que no se deben aplicar tratamientos por iniciativa propia, ya que un manejo inadecuado puede empeorar los síntomas o retrasar el control de la enfermedad. Es más, el conocimiento de la afección por parte del paciente es esencial para su mejora. Por ello, se deben adoptar ciertos hábitos como evitar frotarse los ojos y mantener una correcta higiene facial.

Aunque la blefaritis es una afección frecuente y generalmente benigna, su carácter crónico hace necesario un diagnóstico profesional y un seguimiento adecuado. Con una correcta higiene palpebral y un control especializado y continuo, es posible reducir las molestias y mejorar de forma significativa la calidad de vida del paciente.

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